La verdad sobre la negación

Muchos creen que si un adicto no admite tener un problema, no sabe que tiene un problema. Nos enseñan a ver esto como una falta de autoconciencia por parte del adicto. Te puedo asegurar que no lo es. Es más simple que eso.

Denying man

Por ejemplo, si su ser querido le dijo que fue a la biblioteca anoche cuando realmente, estaba en un bar bebiendo, ¿eso significa que no sabe que estaba en un bar bebiendo? Por supuesto que no, él está mintiendo.

La gente habla de adictos “en negación”, como si se tratara de una especie de cuadro o condición mental de ceguera autoinfligida. La negación no es una psicología compleja. En realidad, es más bidimensional: en un lado está la verdad y en el otro es una mentira, o muchas.

La negación es clara y simple, ya sea porque la persona no quiere ser atrapada, exponerse a sí misma o está avergonzada, enojada, culpable o desconfiada. Admitir que uno es impotente frente a las drogas o el alcohol, por ejemplo, es, para muchos, un primer paso necesario para la recuperación, pero en ninguna parte es necesario admitir esto a la familia, excepto en algunas publicaciones y discusiones sobre intervenciones donde la idea es, en mi opinión , malinterpretado y fuera de lugar.

Simplemente porque un adicto no lo admite, no significa que no sepa que tiene un problema. El hecho de que él le dice que no quiere ayuda, no significa que no quiere ayuda.

En otras palabras, si un adicto está en negación cuando llega a Narconon, está bien. Esto es parte integrante de la condición general en la que se encuentra la persona, y parte de lo que cualquier programa de calidad como Narconon está diseñado para abordar. Si él le dice que está dispuesto a abordar su adicción a los opiáceos, pero planea fumar marihuana por el resto de su vida, está bien. De nuevo, esto es algo que Narconon abordará. Si él te dice que eres tú el que tiene el problema y que la única razón por la que irá a Narconon es para hacerte feliz, sonríe y cuéntale, está bien. Genial, mientras él vaya.

En el mundo de la recuperación, algunas de las mejores historias de éxito provienen de comienzos muy poco probables.

El propósito de cualquier buen programa de tratamiento es, en algún momento, alejar al adicto de verse a sí mismo como una víctima, a una condición de responsabilidad. Mientras él llegue a un programa donde pueda comenzar este proceso y volver a la vida, hacer nuevos amigos y tener algunas victorias, nada más importa. ¡Lo único que importa es hacer que llegue su adicto y comenzar!

No cometa el error de tratar de resolver la condición usted mismo durante una intervención cuando se busca ayuda para el adicto.

Por ejemplo, traje a un joven al programa después de meses de negarse a hacerlo. Durante todo el camino hasta el programa, negó que su condición fuera tan mala como su familia lo dijo, y desde luego no lo suficientemente grave como para justificar el tratamiento. Insistió en que su familia estaba equivocada y dijo que la única razón por la que accedió a intentarlo fue porque no tenía adónde ir. Al llegar, llamó a su casa y maldijo a su familia, jurando que nunca volvería a hablar con ellos y prediciendo que algún día verían cuán equivocados estaban. Dos semanas más tarde, después de retirarse de varios años de uso de opiáceos, le dijo a su supervisor de desintoxicación que estaba contento de finalmente estar en el camino de la recuperación y siempre agradecido por lo que hizo su familia para llevarlo allí.

Este no es un caso excepcional. Me pasó a mí y sucede todo el tiempo.

En el mundo de la recuperación, algunas de las mejores historias de éxito provienen de comienzos muy poco probables.

El poder darse cuenta de la condición en la cual se encontraba puede ocurrir y ocurrirá después de que el adicto esté en el programa Narconon, una vez que deje de consumir drogas y alcohol y comience a controlar nuevamente su vida. Lo importante es que el adicto eventualmente se da cuenta de estas cosas por sí mismo, no que las confiesa a su familia.


Traducido por: Hazel

AUTOR

Steve

Steve creció en Berkeley, California. Allí, estuvo expuesto al consumo de drogas cuando todavía estaba en la escuela primaria. Durante las siguientes dos décadas, su familia intentó muchas veces ayudar a Steve, pero no fue hasta 2001 cuando le presentaron a Narconon que se recuperó de forma permanente. Dos semanas después de graduarse, Steve hizo su primera intervención. Le dijeron que la situación era casi imposible. Dos días después, Steve condujo al adicto a las puertas de Narconon. Desde ese día, Steve ha ayudado a cientos de familias a ayudar a quienes aman. (www.stevebruno.com)

NARCONON MÉXICO

EDUCACIÓN Y REHABILITACIÓN DE DROGAS